
Entrenar en cualquier deporte, afición o actividad suele centrarse en detectar las debilidades y corregirlas. Sin embargo, existe otra filosofía de entrenamiento: acercarse al alumno primero con una «mirada amable». Es un enfoque basado en la empatía, la positividad y la perspectiva de las fortalezas. Este planteamiento, que ha demostrado su eficacia en los deportes tradicionales, puede resultar especialmente útil en los programas escolares de esports. En el vídeo que verás a continuación, el famoso entrenador de tenis Patrick Mouratoglou habla de su enfoque con el tenista australiano Nick Kyrgios.
NICK KYRGIOS vs PATRICK MOURATOGLOU | Who's the Tennis GOAT & The Importance of a Kind Eye
El concepto de mirada amable en el entrenamiento
Patrick Mouratoglou y Nick Kyrgios subrayan el enorme impacto de mirar a los deportistas desde una óptica amable y positiva. Mouratoglou contó cómo el comentario positivo de un profesor sobre su creatividad, pese a sus dificultades en la escuela, le cambió la vida. En su opinión, ese enfoque debería ser parte esencial del entrenamiento: centrarse en lo positivo en lugar de limitarse a señalar defectos. Kyrgios, en la misma línea, valoró que Mouratoglou y algunos comentaristas destacaran sus fortalezas en lugar de obsesionarse con sus debilidades, una perspectiva que influyó profundamente en su mirada y en su rendimiento.
Refuerzo positivo: un entrenador con mirada amable prioriza identificar y cultivar las fortalezas y las cualidades positivas de sus jugadores. Ese enfoque contrasta con un estilo más tradicional, centrado sobre todo en corregir debilidades y señalar fallos. Al destacar lo que los jugadores hacen bien, el entrenador refuerza su confianza y su motivación y hace que se sientan valorados y comprendidos. La experiencia de Mouratoglou con el profesor que reconoció su potencial creativo ilustra la fuerza del refuerzo positivo.
Empatía y comprensión: ver a la persona completa significa entender a los jugadores como individuos con experiencias, retos y emociones propias. Un entrenamiento empático crea un entorno seguro y de apoyo en el que los jugadores se sienten cómodos expresándose y asumiendo riesgos, lo que se traduce en mejor rendimiento y crecimiento personal.
Feedback constructivo: aunque la mirada amable pone el acento en lo positivo, no ignora los aspectos mejorables. Simplemente plantea el feedback de forma constructiva y alentadora, para que los jugadores progresen sin desmoralizarse. Conviene elogiar de forma específica lo que hacen bien y ofrecer consejos claros y accionables para mejorar. Es justo lo que defiende Mouratoglou.
Ver fortalezas en lo aparentemente negativo: un aspecto crucial, y a menudo olvidado, del enfoque basado en las fortalezas es reconocer cómo ciertos rasgos percibidos como negativos pueden reinterpretarse en positivo. Por ejemplo, un jugador que se lanza y asume grandes riesgos en una partida puede ser criticado por su falta de juego en equipo. Sin embargo, ese comportamiento también demuestra confianza y disposición a tomar decisiones. Esa valentía puede canalizarse para desarrollar cualidades de liderazgo o para animar a compañeros menos seguros. Al centrarse en esas fortalezas subyacentes, el entrenador convierte lo aparentemente negativo en un activo valioso para el equipo.
Impacto en las relaciones: este estilo de entrenamiento fomenta relaciones sólidas y positivas entre entrenador y jugadores. Los jugadores tienden a confiar y a respetar más a los entrenadores que los miran de forma positiva y apoyan su crecimiento, lo que genera un entorno de equipo colaborativo. La buena relación de Kyrgios con Mouratoglou ilustra el efecto de este enfoque.
Beneficios psicológicos: al crear un entorno positivo y de apoyo, la mirada amable ayuda a reducir la ansiedad y el estrés de los jugadores, con mejoras en su salud mental y en su rendimiento. Un refuerzo positivo constante construye la autoconfianza y los hace más resilientes y mejor preparados para afrontar dificultades.
Aplicar la mirada amable en el entrenamiento de esports escolares
Crear un entorno de apoyo: en los programas escolares de esports, crear un entorno inclusivo y de apoyo es fundamental. Muchos estudiantes afrontan presiones académicas, sociales y personales, y la mirada amable puede ayudarles a encontrar una vía positiva en los esports. Los entrenadores deben esforzarse por que los entrenamientos sean un espacio seguro donde el alumnado pueda expresarse con libertad y aprender de sus errores sin miedo a críticas duras.
Centrarse en las fortalezas: igual que en los deportes tradicionales, cada jugador de un equipo de esports tiene fortalezas propias. El entrenador debe identificarlas y aprovecharlas para mejorar el rendimiento del equipo. Por ejemplo, un jugador puede destacar en planificación estratégica y otro tener unos reflejos excepcionales. Centrándose en esas fortalezas se construye un equipo completo y eficaz.
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Fomentar la mentalidad de crecimiento: la mirada amable alimenta la mentalidad de crecimiento, es decir, la creencia de que las capacidades se desarrollan con dedicación y trabajo. Al celebrar el esfuerzo y el progreso, y no solo los resultados, el entrenador ayuda al alumnado a entender que mejorar es un camino. Esa mentalidad resulta especialmente valiosa en los esports, donde aprender y adaptarse de forma continua es la clave del éxito.
Construir confianza: a muchos estudiantes les cuesta confiar en sí mismos, sobre todo en un entorno competitivo. El refuerzo positivo y el feedback constructivo ayudan a reforzar su autoestima. Reconocer y celebrar pequeñas victorias y mejoras les anima a seguir empujando, incluso cuando aparecen los tropiezos.
Cuidar la salud mental: la presión de la competición puede pasar factura a la salud mental del alumnado. Un enfoque basado en la mirada amable, que pone el acento en la empatía y la comprensión, ayuda a mitigar esa presión. El entrenador debe estar atento al bienestar emocional de sus jugadores y ofrecer apoyo cuando haga falta, promoviendo un equilibrio saludable entre el gaming y el resto de la vida.
Reforzar la cohesión del equipo: unas relaciones sólidas y positivas entre los miembros del equipo son decisivas en los esports. La mirada amable fomenta la confianza y el respeto entre jugadores y alimenta el sentimiento de camaradería y de equipo. Eso se traduce en mejor comunicación, mejor colaboración y mejor rendimiento colectivo.
Conclusión
Adoptar una mirada amable en el entrenamiento de esports, sobre todo en programas escolares, forma jugadores más resilientes, seguros y motivados. Centrándose en las fortalezas, dando feedback constructivo y creando un entorno empático y de apoyo, los entrenadores ayudan al alumnado no solo a destacar en los esports, sino también a desarrollar competencias valiosas para la vida. A medida que los esports ganan popularidad, abrazar esta filosofía positiva puede tener un impacto notable en la vida de los jóvenes jugadores. Las reflexiones de Patrick Mouratoglou y Nick Kyrgios son un recordatorio poderoso del efecto transformador del refuerzo positivo y del entrenamiento empático. Adoptando estos principios, los entrenadores de esports pueden crear un entorno en el que el alumnado prospere dentro y fuera del juego.