
Los esports, o videojuegos competitivos, han crecido rápidamente en popularidad y reconocimiento en los últimos años. Con millones de aficionados, jugadores y espectadores en todo el mundo, los esports se han convertido en un fenómeno global que trasciende fronteras culturales y geográficas. Pero ¿pueden formar parte también de los Juegos Olímpicos, el acontecimiento deportivo más prestigioso e inclusivo del mundo? En este artículo analizamos:
- por qué los esports deberían estar en los Juegos Olímpicos;
- las críticas recientes a la implantación de los esports en los Juegos; y
- por qué juegos como Rocket League, Valorant y CS:GO deberían incluirse en la Olympic Esports Series.
Por qué los esports deberían estar en los Juegos Olímpicos
Los esports tienen muchas características compatibles con los valores y principios olímpicos. En primer lugar, los esports son una forma de deporte: exigen habilidades físicas y mentales, como coordinación, reacción, estrategia, trabajo en equipo y comunicación. Los deportistas de esports entrenan duro para pulir sus capacidades y competir al máximo nivel, igual que los deportistas tradicionales. Los esports fomentan además el juego limpio, el respeto y la solidaridad entre jugadores y aficionados. También apuestan con fuerza por la diversidad y la inclusión en cuanto a género, edad, origen y capacidades. Y pueden inspirar a los jóvenes a perseguir sus sueños y sus pasiones, además de adoptar hábitos y estilos de vida saludables.
En segundo lugar, los esports son una forma de deporte accesible y adaptable a contextos y entornos distintos. Se pueden practicar en línea o presencialmente, con requisitos mínimos de equipamiento e infraestructura. También se adaptan a géneros y formatos diversos, como los deportes virtuales (que simulan deportes reales) o los deportes de fantasía (que crean mundos y personajes ficticios). Además, pueden combinarse con tecnologías emergentes como la realidad virtual y la inteligencia artificial para crear experiencias innovadoras e inmersivas para jugadores y espectadores.
En tercer lugar, los esports son una forma de deporte popular y atractiva para un público amplio y diverso. Cuentan con una base global de más de 500 millones de aficionados que siguen retransmisiones en directo, torneos y eventos, en línea o presenciales. Los esports también atraen a patrocinadores, medios y figuras conocidas que apoyan el crecimiento del sector. Y pueden generar beneficios sociales y económicos para las ciudades y los países anfitriones: turismo, empleo, educación y entretenimiento.
Las críticas recientes a la implantación de los esports en los Juegos Olímpicos
Pese a los posibles beneficios de los esports para el movimiento olímpico, su inclusión ha encontrado resistencias y críticas.
Hay quien sostiene que los esports no son compatibles con los valores olímpicos: afirman que no encarnan la excelencia, la amistad y el respeto, ejes del espíritu olímpico, y que resultan demasiado violentos, agresivos o adictivos para esa ética. Otros afirman que los esports no representan la diversidad olímpica y argumentan que están dominados por ciertas regiones (como Asia o Europa), ciertos géneros de juego (como los de disparos o de carreras) o ciertos perfiles demográficos (como los varones jóvenes).
Además, algunas voces críticas han mostrado su descontento con la selección de juegos de la Olympic Esports Series 2023, una competición mundial de deportes virtuales y simulados creada por el COI. Los juegos confirmados inicialmente, repartidos en nueve deportes, son: tiro con arco, béisbol, ajedrez, ciclismo, danza, deporte de motor, vela, tenis y taekwondo.
Algunasvocescríticassostienen que estos juegos son demasiado simples o casuales. Un usuario afirmó que toda la iniciativa es «floja y una desconexión vergonzosa con lo que los esports son en realidad». Estos juegos apenas tienen escena competitiva estructurada, base de aficionados o relevancia para la industria del esport. Las críticas también señalan que estos juegos no representan los títulos de esports más populares ni más influyentes, como CS:GO, LoL, Valorant o Rocket League.
Por qué necesitamos esports de verdad en la Olympic Esports Series
En respuesta a estas críticas, creemos que juegos como Rocket League, Valorant y CS:GO deberían formar parte del esport olímpico. Estos títulos pueden atraer tanto a los aficionados al deporte tradicional como a los del esport, que disfrutan viendo o jugando títulos competitivos con mecánicas basadas en la habilidad.
Rocket League, Valorant y CS:GO son ejemplos de juegos por equipos que exigen cooperación, coordinación y comunicación entre jugadores. Además, son emocionantes de ver: dos equipos cara a cara al máximo nivel son siempre un espectáculo.
Son también ejemplos de títulos populares con bases de seguidores amplias y fieles en todo el mundo, que atraerían mucha audiencia, participación e implicación a los Juegos. Cuentan asimismo con escenas competitivas consolidadas y profesionales, con torneos, ligas y eventos que reúnen a los mejores jugadores y equipos del planeta.
¿Cuántos de los juegos actuales de la Olympic Esports Series tienen escenas competitivas realmente vivas?
Conclusión
Los esports son una forma de deporte con muchas ventajas y oportunidades para los Juegos Olímpicos: pueden reforzar los valores y principios olímpicos y atraer a un público amplio y diverso. Ahora bien, también afrontan retos y críticas: hay actores que cuestionan su legitimidad, su compatibilidad y su representatividad para los Juegos.
En Valor creemos que juegos como Rocket League, Valorant y CS:GO pueden responder a esas dudas y demostrar el potencial y el atractivo de los esports para los Juegos Olímpicos. Esperamos que el COI valore incluirlos en futuras ediciones de la Olympic Esports Series.